L O S   O T R O S   C I U D A D A N O S
L O S   O T R O S   C I U D A D A N O S

Nuestra ciudad Hermosillo, nuestro estado Sonora se sitúa en un lugar del mapa, al mismo tiempo afortunado que desgraciado. ¡Cuántos espacios geográficos en el mundo soñarían con estar donde nosotros estamos! besándoles los pies a los Estados Unidos. Nuestra frontera norte coincide con su frontera sur: Grande (3169 km). Ambiciosa, una gran mayoría de razas la ambicionan como un niño ambiciona un juguete nuevo. Conflictiva, no sé si más o menos a la mayoría de las fronteras dibujadas en los mapas… pero esta, mucho. Sangrienta, llena de dolor, perdidas de vida, amputaciones, desapariciones… un continuo sembradío de desesperación y tristeza. Prometedora, así la sienten quienes la logran cruzar, “… allí desplegó su hermosura estrellada, Sobre tierra de libres…”

            Sin embargo quienes aquí estamos, quienes aquí vivimos, dudamos o renegamos, a veces, de ese beneficio que la realidad geográfica nos ha regalado.

            Por aquí pasan hombres y mujeres de todo el mundo, especialmente ciudadanos de América Latina que no tienen más que subir y subir y subir el continente hasta tocar techo. Sin embargo la puerta de esa llamada “tierra prometida” cada vez está más cerrada, difícil de atravesar, lo que genera un conflicto tremendo en cuantos sueñan con atravesarla sin permiso alguno.

            La antigua emigración del siglo XX era necesaria, consentida; facilito un flujo de gentes útiles para crecer. Se dio la operación “bracero” persona contratada ordenadamente en sus países que acudían y regresaban a las tareas temporeras de los EEUU. Algunos, es cierto, hacían trampa y se quedaban, pero también la trampa era consentidas, una “picaresca” consentida.

            Hoy no. Hoy las cosas han cambiado en esta frontera. EEUU es ya un país comprometido con alta tecnología en sus labores manuales lo que reduce casi a la mitad la necesidad de mano de obra, de mano de obra barata. De igual manera el país Norte Americano se ha vestido con las galas de la educación, la buena imagen, la arrogancia de su singularidad y  rechazan, no aceptan, individuos que con su precariedad, miseria, e imagen peyorativa, desluzcan su engreída personalidad de líderes del mundo.

            ¿Quiénes salen hoy día de nuestros países, ciudades o pueblos? Hay grandes estudios sociológicos que nos dan definiciones bien exactas: “!quien no es capaz de luchar en su propia tierra, difícilmente lo hará en una tierra extraña, donde las dificultades, hoy, son hasta mayores”. De estos estudios se deduce que el 80% de este tipo de emigrante actual está conformado por vagos, problemáticos, adictos, antisociales, aventureros… Los sensatos, siguen teniendo oportunidad por los cauces legales, oficiales y esa emigración sigue vigente y exitosa. La otra, la de la aventura o la vagancia, es la que esta “arruinando” a los territorios colindantes a la frontera.

            Nuestras ciudades se están llenando de personajes ajenos, no solo a la comunidad local existente, si no, ajenos también a la vida civilizada como tradicionalmente la entendemos. Personajes que no aportan nada a la comunidad, que deambulan, que afean, que provocan, que generan miedo, que no avanzan, no regresan, y se quedan.

            Este es el nuevo ciudadano de nuestras ciudades y pueblos limítrofes a la frontera de los sueños. Para donde vallas. Hacia donde mires. Tu criterio se revela entre lo justo y lo injusto, creer o no creer, sentir o no sentir. ¿Qué hacer con estas personas que están movilizándose en tu ciudad pero que no se asientan como ciudadanos?. No solo es un problema civil. También lo es ético y de derechos… ¿Quién tendrá la solución acertada? ¿Quién pondrá el cascabel al gato?

 

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