N I E V E   E N   S U I Z A   F R I O   E N   M E X I C O

Dicen los que entienden y no se pierden por las altas cumbres, que, cuando “arriba” nieva, “abajo” hace frio. Será por eso que la presencia de líderes mundiales y economistas en Davos hace cálido el ambiente de los cercanos, mientras congela  la indiferencia de los lejanos.

El presidente Enrique Peña Nieto, canceló su participación en el Foro Económico de Davos, previsto para los días 21,22,23 de enero, para darle prioridad a los temas de agenda nacional, como si en este momento, en el país, hubiese una “urgente” necesidad de su presencia más allá de la que se ha requerido a lo largo de todo su sexenio.

¿Qué es Davos? En principio una mediana localidad Suiza del Cantón (o región) de los Grisones, del tamaño de la mitad de Ures, que apenas se hizo famosa a principios del siglo XX con el invento del turismo masivo y, donde desde 1991, a alguien que le gustaba el frio y los paisajes bonito se le ocurrió pensar que era un buen lugar para reunirse a discutir sobre el futuro del mundo. Estoy seguro que si hubiesen buscado el calor, e igualmente un sitio bonito, habría pensado, entre otros, en Sonora, en Caborca, como lugar ideal.

Aquí cada año se cuece “el menudo” de la humanidad. Es la gran fiesta de la “cocina económica”… se guisa la economía del mundo y sus buenas repercusiones, las menos buenas, malas y menos malas. Ahí hay que estar, porque si no te pierdes la fiesta… y, además hay que llegar de traje (muy a la mexicana)… “yo traje esto, tu traes aquello, el otro también trajo algo”… pero nunca llegar con las manos vacías… se ve mal. Cada quien coloca en la mesa del bufet su propio plan de estado para el bien común… y cada quien agarra, del bufet lo que más le apasiona al paladar y que se ajusta al estómago nacional. Al final hay un consenso, o si no lo hay tan consensuado como debería, sí se deducen acuerdos estratégicos para intercambiar recetas o apostillar recetas que convengan al paladar de todos y por todos como… la piza italiana, el tequila mexicano, o la paella española.

Pero el presidente de México no fue; su agenda nacional le quedaba demasiado ajustada con  pendientes por resolver en el estado de Michoacán prioritarios a un viaje a la nieve (no vacacional) de política internacional donde “puede” sea la “última vez” para encontrarse reunido, como Jefe de Estado, con tal numeroso e importante grupo de representantes mundiales sazonando el guiso más relevantes del final del segundo decenio del siglo XXI

Ni modo, a lo hecho pecho. La política de nuestro país prefiere revisar cómo va la cosecha michoacana del aguacate, la guayaba, la lenteja, la fresa, el camote o la zarza mora, que ir a pasar frio y tomar chocolate caliente en un pueblo alpino de Suiza

 

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