LA RELIGIÓN, AYER, HOY Y MAÑANA

El entramado “laboratorio del cerebro” le propicia al ser humano múltiples posibilidades de pensar, sentir y actuar. Luego viene la educación, costumbres, hábitos y.… decisiones.

En este cúmulo de “opciones maravillosas” ... pensamientos, tecnologías, sentimientos, habilidades... están “las creencias” ¿opciones innatas o enseñadas? importantes también en la personalidad humana.

Creencias “innatas” son: el instinto a depender de algo, a someterse a algo, el creer que somos inferiores a algo, admirar lo que nos supera (y lo denominamos “divino” o Dios) Creencias “enseñadas” son: lo que hemos recibido en el aprendizaje, la aceptación de los hábitos y costumbres que nos rodean.

De ahí entonces nuestra continua dualidad entre si ser “fiel o no” a esa pieza del engranaje que mueve nuestra vida. Ya al comienzo del 2018 un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford inició una serie de investigaciones (e invirtió en ello 2.5 millones de dólares) para determinar “si la creencia en un ser superior llamado Dios es algo propio de la naturaleza humana o un producto de la cultura”.

De una u otra manera, hoy, un gran número de los seres humanos sentimos que lo “transcendente, divino o místico” no nos desagrada, nos favorece, da sanidad psicológica y tiene recursos (bien administrados) para la armonía global.

Pero eso sí, paralelo a esa “aceptación” sentimos también la convicción de que esa riqueza “espiritual” debería de ser “útil” para la persona “actual” y la vida actual en cada tiempo de la historia. 

A nosotros en este momento, no nos interesa cuanto sí o no ayudó la religión a nuestros antepasados o ayudará a nuestros venideros; nos interesa cuanto nos ayuda o sirve a nosotros, si es que asumimos que, en efecto, el incluir en nuestras vidas creencias y prácticas religiosas nos posibilitan más y mejor a construirnos más y mejores personas singulares y plurales.

Y para que esto sea una realidad útil, muchos son los “esfuerzos” de las áreas religiosas mundiales que buscan a través de la “acomodación” al ser humano actual de, costumbres, dogmas, liturgias que generen la “alegría” en la persona humana y el apostar como útil y bueno por ideas que, vividas según ellas sugieren, favorecen y ayudan a conseguir calidad existencial.

Pero no es “único” este esfuerzo que religiones, grupos e iglesias, están haciendo por sintonizar “religión y persona” en camino de “actualidad”. También hay corrientes adversas a la visión de “los signos de los tiempos”, que reniegan de esta “praxis de actualidad” y propician una religiosidad, tradición y dogmas inamovibles en el tiempo y en la historia, reafirmando que las “verdades definidas” y las “formas establecidas” tienen que ser las mismas para los que existieron, existen y existirán.

La sociedad en general está en un camino de “entender” que todo cuanto nos rodea, debe de favorecer siempre al ser humano, háblese de ciencia, educación, tecnología, pensamiento... de la misma manera la religión, la espiritualidad teórica y práctica, debe de estar acorde a engrandecer a la mujer y al hombre hoy, de hoy. Parece que éste pudiera ser el camino más correcto para tener la fiesta en paz.
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