E L   N U E V O   C A T E C I S M O   V I R T U A L

            La educación, ha tenido muchas formas a lo largo de la civilización, desde la “enseñanza natural”: donde el propio entorno educaba; pasando por la “enseñanza escolástica”: lo importante era ver, oír, y callar; la “enseñanza democrática”: en la que el alumno tiene sugerencias y el maestros estrategias; la “enseñanza cibernética”: la enciclopedia universal al alcance de una tecla; y… de vuelta, al principio, la “enseñanza natural”: donde el propio entorno educa.

            Centrándome en una de las áreas de la educación costumbrista no creo equivocarme si digo que, la enseñanza ética, la educación en valores, actitudes y respuestas positivas para la vida, nos recordaba que “los ejemplos movían montañas” y que valía mucho más “una buena aptitud que mil palabras”. Después también estaba el famoso “catecismo” (lo llamo así, porque así se llamaba) ese libro de sugerencias para lograr la armonía y la calidad de las personas que memorizábamos con las manos juntas y la mirada puesta en el cielo. La “Biblia” (de donde se derivaba el catecismo) constituía también otro libro básico de donde partían muchos libros “motivacionales” de diferente índole que entre en temor y el amor ayudo a que la sociedad fuera mejor.

            Si digo que la educación, hoy, volvió al método primitivo, (opinen también Uds.) es porque, a mi juicio, el “entorno”, una vez más, es el que esta “fundamentalmente” dictando la educación de los ciudadanos. No es ya la “verticalidad” de los padres, maestros, pedagogos, los que sugieren el conocer y el actuar siguiendo la lógica de la experiencia y la pedagogía, sino, la horizontalidad de lo que rodea y de quienes rodean a la persona lo que está inyectando la “tendencia”, tanto del conocimiento, como del comportamiento: amistades, modas, discursos, ídolos, series, aficiones, medios de comunicación, intercambios, viajes… ello y ellos hacen, de “manera subliminal” la mejor y más rápida tarea en los gustos y las conductas de sus receptores (llamémosles alumnos), ya no solo de los mayores, sino de los “blandos” niños, adolescentes y jóvenes que se abren, en canal, ante lo que les atrae y emociona.

            Y aquí entra el “mercado del conocimiento actual” (como las ferias expositivas en todos los gremios, tan de moda hoy para vender más y mejor) que logra que “lo que se ve” se “siente” atrape de tal manera que, consciente e inconscientemente, de tanto seducir y redundar en intrigas, asesinatos, traiciones, celos, robos, infidelidades, envidias, trampas, fraudes, presunción, ilícitos… en los que están basados fundamentalmente las series de TV, novelas, cine norteamericano, youteros, instagram, facebook, whatsapp, twitter… se hayan convertido en los nuevos diccionarios de la educación con la fácil tarea de aplastar un botón y escribir en alguna que otra tecla. La cultura de la gente joven procede de estas nuevas aulas digitales y de las series de TV. El nuevo catecismo, la nueva biblia del ciudadano (joven o adulto) moderno, son en general, las consignas y conductas que emanan de esta cultura virtual moderna… la nueva enseñanza natural, es decir, lo que nos rodea.

            ¿hacia dónde vamos en el sentir, en el pensar y en el hacer? Es algo que, al menos los adultos deberíamos “dialogar” un poco más entre nosotros… sin miedo, porque el miedo paraliza, y eso no nos lleva a ninguna parte, ah sí a una, a perder; y dialogar sin miedo pero con tenacidad, porque la tenacidad nos hace tercos, y, los tercos, difícilmente pierden. 

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